El huerto de balcón: consejos para la plantación y mantenimiento

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Muchos los balcones pueden disponer de un espacio de flores o de especies hortícolas si reúnen algunas condiciones. En primer lugar, hay que preguntarle al propietario o al administrador del inmueble si el balcón posee una estructura lo bastante sólida como para soportar el peso de las macetas y bandejas y de la tierra que contengan. La resistencia requerida es de unos 350 kilogramos por metro cuadrado. En segundo lugar, asegúrese de que la caída del agua de riego no corra el riesgo de incomodar a sus vecinos. También hay que considerar la orientación del balcón, que idealmente debe estar hacia el sur. Por otro lado, el balcón no debería estar expuesto directamente a los vientos. Asimismo, evalúe durante cuánto tiempo estará expuesto al sol diariamente el futuro huerto: las hortalizas requieren al menos 4 horas de sol, aunque las especies más exigentes al respecto necesitan entre 6 y 8 horas.

 

¿Macetas, jardineras, bandejas o cestas colgantes?

La elección del contenedor se efectuará teniendo en cuenta el tamaño adulto de la planta a cultivar. Para las hortalizas de rápido crecimiento o de pequeño tamaño como rábanos, lechugas y hierbas aromáticas, un recipiente de entre 15 y 20 centímetros de profundidad será suficiente. Las hortalizas de fruto como pepinos, calabacines, berenjenas, tomates y pimientos, en cambio, requerirán un recipiente de 45 cm de profundidad. Las cestas suspendidas, por su parte, sólo ofrecen un rendimiento satisfactorio a partir de 40 cm de diámetro. En los establecimientos especializados pueden encontrarse bandejas para huerto de 50cmx50cmx50cm, o incluso sacos de cultivos desechables. Los bidones son bastante interesantes, ya que ofrecen suficiente espacio para contener a la vez hierbas y algunas hortalizas. En cuanto a la elección del material de los recipientes, nada iguala a las macetas de terracota. Sin embargo, es obligatorio llevarlas al interior durante el invierno y el primer período de deshielo, para evitar que se resquebrajen o se rompen. Las macetas de plástico, por su parte, tienen la ventaja de ser más ligeras, menos onerosas y fáciles de mantener.

 La tierra adecuada para las hortalizas

Las hortalizas exigen una tierra especial distinta a la de las especies florales. De hecho, la tierra para huerto posee más nutrientes y menos ácidos. Usted puede preparar su propia tierra de cultivo combinando media dosis de perlita, media de vermiculita, una de tierra de jardín, 2 de esfagno y 1 de compost, que hay que mezclar hasta obtener una textura homogénea. Este suelo de cultivo tendrá la particularidad de estar lo suficientemente aireado como para retener la humedad sin saturar la maceta con el agua de riego. Opcionalmente se pueden agregar también micorrizas. Si compra un suelo para hortalizas ya preparado, puede disponer una capa de bolas de arcilla al fondo del recipiente. No olvide colocar platos bajo cada maceta para recoger el exceso de agua.

 Sol, riego y pequeños mantenimientos

Las especies que requieren más sol son los tomates: ya se trate de tomates ordinarios o de tomates cherry, necesitarán hasta 8 horas de luz solar. Las especies menos dependientes del sol son las espinacas y la lechuga, que sólo necesitan de 4 horas de luz solar por día. El riego es un tema clave para el crecimiento de las hortalizas. En general, riegue temprano por la mañana o por la tarde, pero nunca cuando el sol esté en su cenit. Reserve los riegos en medio del día para el otoño y la primavera.

Su pequeño huerto deberá recibir los cuidados de jardinería habituales: control de malas hierbas, lucha contra las plagas y prevención y tratamiento de enfermedades. Es importante tener en cuenta que, puesto que los productos están destinados al consumo, deben utilizarse únicamente técnicas manuales para el desbroce y medios ecológicos para repeler a los insectos, como combinar las hortalizas con especies repelentes. Es igualmente necesario respetar el espaciamiento mínimo requerido entre las hortalizas; esta información aparecerá en el embalaje de las semillas. Esto requiere proceder a un aclareo regular de las bandejas de cultivo. Esté atento a una eventual desaparición demasiado rápida del agua en la superficie. Para evitarlo, disponga algunas piedras o un acolchado en la superficie de la maceta, y recuerde quitar regularmente las hojas muertas.

Tenga en cuenta también que será posible modificar el calendario de los cultivos. Así, para poder recoger verduras frescas antes de la primavera y después del otoño, saque las macetas y bandejas al exterior cuando el tiempo sea soleado y cálido y llévelas de nuevo al interior antes de la puesta del sol, es decir antes de que se instale el frescor nocturno o de que hiele. Esta técnica permite ganar dos semanas en relación con el calendario de cultivos. Por último, siga siempre el calendario de cultivo para no forzar la naturaleza y obtener una cosecha bastante regular. Así, cuando llegue el invierno prefiera plantar lechugas de invierno, coles y espinacas.