Cuidados del Alhelí

El Alhelí es una planta que, creciendo a lo largo de todo el año, florece con la subida de las temperaturas en la primavera, pero eso es bastante lógico, pues no hay que perder de vista que el alhelí es una crucífera y en esta época todas las crucíferas del huerto, salvo que estén recién sembradas están sacando sus flores.

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Su nombre científico es Matthiola incana y es una planta originaria de la cuenca mediterránea y otras áreas del mundo. Como otras crucíferas su flor presenta cuatro pétalos, que pudieran ser blancos, rosas y púrpura- morados.
La planta se organiza con un porte bajo semileñoso, un tanto achaparrado, de 20-30 cm de altura, plantadas a pleno sol y en crecimiento a lo largo de todo el invierno. Sus hojas son lanceoladas y tienen un toque grisáceo y ligeramente piloso. Sus flores son abundantes, creando una mancha de color muy atractiva, en especial con la subida del calor, así el aroma que presenta la planta se incrementa a la caída de la tarde.
Las flores se organizan en racimos que al polinizarse forman unos receptáculos parecidos los de otras crucíferas, pero más aplastados.
Es una planta bastante rústica y resistente. Su cultivo requiere el aporte de algo de abono, pero no en demasía. Es una planta capaz de adaptarse a la sequedad del verano, reduciendo su ritmo de crecimiento e incrementar este cuando llega la humedad a lo largo del otoño y de la primavera. No le gusta encharcarse.
Ahora casi finalizada la floración dará paso a la formación de semillas, pero eso no se lo dejaremos hacer, le daremos una ligera poda con la intención de que rebrote y nos vuelva a deleitar con sus flores, veremos si ello es posible.