Cuidados de la Felicia amelloides

El género Felicia, ya sea que se trata de sus especies como Felicia amelloides, Felicia pappei o Felicia bergeriana, es uno de los más importantes que podemos encontrar a la hora de pensar en nuestro jardín. Por ello, a continuación, vamos a analizar algunos de los principales cuidados que se pueden tener en cuenta para otorgar una mejor calidad de vida a estas plantas anuales y subarbustos originarios de África del Sur y tropical.

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Estas especies, en algunos casos también conocidas bajo sus nombres científicos, Agathea coelestis y Aster rotundifolius, pueden ser encontradas en los comercios que venden plantas bajo las denominaciones de Felicia, Margarita azul, Aster de África, Agatea o Celestina, y lo primero que debes tener en cuenta a la hora de pensar en ellas es que pueden llegar a desarrollar una altura de hasta 40 centímetros.
Además, sus flores se presentan en capítulos de color azul con el centro amarillo, y una de sus ventajas por sobre otras plantas es que florecen durante todo el año, con la única excepción del invierno, siempre y cuando, claro, se cumpla con su necesidad de exponerlas al sol todo el tiempo que sea posible, ya que se trata de una especie que apenas puede soportar las heladas y fríos intensos.
A la hora de cultivarlas, en tanto, el suelo deberá estar bien drenado, ser fértil y de textura media, al mismo tiempo que la plantación o el trasplante conviene realizarlos tras pasar el peligro de heladas, para que cuando el mismo llegue luego de varios meses, la planta ya lleve un tiempo instalada, y de esa forma tenga mejores anticuerpos para presentar batalla.
También se recomienda regar de forma más bien abundante en verano e ir reduciendo los riegos el resto del año, sin dejar de pensar en la necesidad de abonar cada 15 días con fertilizante mineral durante todo el año para favorecer la floración, y de la misma forma, para su reproducción, multiplicar a partir de semillas sembradas a inicios o mediados de la primavera.

Cuidados de la planta Senecio rowleyanus o Planta rosario

Pertenece a la familia de las Compuestas. Las especies más comunes son: Senecio cruentus, Senecio kleinia, Senecio elegans, Senecio bicolor, Senecio mikanioides, Senecio angulatus, Senecio compactus, Senecio petasitis, Senecio rowleyanus.

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La Planta rosario es una planta colgante muy decorativa por sus curiosas hojas carnosas casi esféricas que presentan finas bandas traslúcidas que permiten que la luz, esencial para la fotosíntesis, llegue a los tejidos interiores. Producen pequeñas flores blancas en capítulos que producen un aroma parecido a la canela.
Son plantas originarias del Sur de África y se conocen vulgarmente como Guisantes, Bolitas colgantes o Planta rosario.
Se utilizan como plantas de interior colgantes por sus atractivas hojas como bolitas.
Aunque prospera mejor en una exposición de sombra clara, también puede tenerse en un lugar soleado siempre que le proporcionemos frecuentes riegos. La temperatura no debe bajar nunca de los 5ºC.
El suelo ideal para las Bolitas colgante sería una mezcla, a partes iguales, de arena silícea y mantillo de hojas.
Los riegos serán frecuentes pero moderados (1 riego semanal).
Conviene abonar en primavera con algo de estiércol bien desecho.
Se multiplican fácilmente por esquejes de tallo que tengan raíces adventicias. También puede colocarse una maceta con tierra bajo la planta y poner un tallo en contacto con dicha tierra hasta que enraíce y luego cortar para separar la nueva planta.

Las fucsias

Las fucsias, conocidas popularmente como “pendientes de la Reina”. De fácil cultivo y magnífica floración, las fucsias no deben faltar en ninguna terraza o jardín. Existen muchas variedades para elegir y disfrutar de sus delicadas flores en forma de pequeñas campanas alargadas, con una coloración que va del blanco al morado pasando por toda la gama de rosas.

De fácil cultivo y magnífica floración, las fucsias “Fuchsia spp”. no deben faltar en ninguna terraza o jardín. Existen muchas variedades para elegir y disfrutar de sus delicadas flores en forma de pequeñas campanas alargadas, con una coloración que va del blanco al morado pasando por toda la gama de rosas.

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Las fucsias, conocidas popularmente como “pendientes de la Reina” fueron descubiertas a finales del siglo XVII en Santo Domingo por el monje botánico francés Charles Plumier que les puso el nombre en honor al botánico alemán Leonhart Fuchs.

Fucsias: trasplante y cuidados

Las fucsias que encontramos en el comercio son especies híbridas ideales para su cultivo en maceta. Son plantas rústicas que viven mejor a media sombra, sobre todo es importante alejarlas del sol de mediodía para no perjudicar las flores. La mejor tierra para su cultivo en maceta es la especial para rosales o geranios que tiene mezcla de arcilla.

Las fucsias se plantan en primavera y para una mejor ramificación se pinzan los tallos. El pinzamiento consiste en suprimir la terminación de cada tallo por debajo de las tres primeras hojas, simplemente con los dedos pulgar e índice. De esta forma se desarrollarán mejor las ramas laterales y aparecerán nuevas yemas en las ramas pinzadas. Esta operación es imprescindible para que las fucsias adopten una forma redondeada y compacta con una floración espectacular.

No hay que regarlas en exceso. Para que las raíces no se pudran, se debe de evitar cualquier tipo de encharcamiento. En primavera y verano hay que abonarlas una vez al mes, de preferencia con abono en palitos o perlas que vayan liberando sustancias nutritivas lentamente a cada riego. Durante el verano, regarlas a primera hora de la mañana o a finales de la tarde.

La mosca blanca suele atacarlas ya que se nutre de su savia. Hay dos maneras de solucionar este problema: al comprar nuestra fucsia y antes de trasplantarla, se le da una ducha para eliminar la mayor parte de estos insectos y después si el problema persiste, una forma ecológica de acabar con esta plaga es clavar alrededor de la planta estaquitas pintadas de amarillo y untadas con un poco de miel. Las moscas blancas se sienten atraídas por el color amarillo y la miel hace que se queden pegadas. Existen por supuesto insecticidas eficaces pero no resultan ecológicos.

Las fucsias se podan a finales de otoño y antes de los primeros fríos para favorecer su período de descanso. Es conveniente volver a podar ligeramente a principios de Marzo para estimular su crecimiento y floración.

Los cuidados de la gerbera

La Gerbera se trata de una flor preciosa, de larga duración, pero para poder disfrutar de su belleza, es necesario seguir una serie de cuidados, y por ello queremos daos unos consejos para que la disfrutéis.

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Las Gerberas pertenecen a la familia de las “Compuestas” y son originarias del sur de África. Es una planta herbácea, vivaz y de crecimiento en forma de roseta. Es conocida con el sobrenombre de “Margarita africana”.
El cultivo de Gerbera en maceta ha estado siempre en invernadero, por lo que es importante no exponerla directamente al sol, lo que no quiere decir que no necesite buena iluminación, ya que es imprescindible para que florezca de forma correcta y con colores vivos e intensos. Por tanto, la mejor ubicación para la Gerbera es lo más cerca posible de una ventana, especialmente en la época invernal, donde los días son más cortos.
El riego ha de ser moderado, frecuente pero no en exceso, para evitar encharcamientos o sequías, ya que la Gerbera responde muy mal a los cambios bruscos. No hay que regar nunca por encima de sus flores. Hay que abonar con un fertilizante rico en potasa, ya que se favorecerá la emisión de flores y mantendrá la planta más resiste ante posibles enfermedades. Estos fertilizantes además deberán contener microelementos para evitar las carencias, en especial la de hierro, cuya característica es el amarilleamiento de sus hojas.
La temperatura idea es de 17 a 25º C, con una humedad relativa ligeramente elevada.
En cuanto a las plagas y enfermedades que puede sufrir la Gerbera, en casa no debe preocupar, ya que suele comercializarse en perfecto estado. Al ser una planta que está en el hogar, no suele infectarse de plagas del exterior por lo que su ciclo de vida se cumple sin problemas. No obstante, en caso de aparecer alguna plaga o enfermedad (araña roja, pulgón en sus flores…) un tratamiento con un formulado de triple acción de los que se comercializan bastaría.
Estos cuidados son si la planta se encuentra en maceta. Si la disfrutamos como flores frescas, sus cuidados se limitan al cambio de agua cada dos días, recortar el tallo un centímetro cada vez que se realice el cambio de agua y añadir un conservante al jarrón de agua.

Cuidados de la Scabiosa

En la familia de las Dipsacáceas se integra el género Scabiosa, formado por casi 100 especies de plantas vivaces y anuales originarias, en su mayoría, del Mediterráneo.

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Las principales especies son: Scabiosa lucida, Scabiosa africana, Scabiosa caucasica, Scabiosa cretica, Scabiosa graminifolia, Scabiosa columbaria, Scabiosa atropurpurea.
Estas plantas presentan pares de hojas enteras o pinatífidas (hendidas de través en tiras largas). Las pequeñas flores aparecen en capítulos, tienen forma almohadillada y pueden ser de color azul, rojo, lila, violeta o rosa.
La Escabiosa necesita una exposición a pleno sol y temperaturas entre 15-25 ºC.
El suelo para estas plantas deberá estar bien drenado y ser un poco arcilloso y fértil. La plantación conviene realizarla en primavera.
Como buena planta mediterránea necesita riegos moderados que aumentaremos un poco en verano.
Abonar una vez al año con estiércol y cada dos meses con fertilizante mineral. Además conviene añadir un poco de cal al suelo.
Las Escabiosas son plantas resistentes a las plagas y enfermedades más habituales en los jardines.
Las especies anuales se pueden multiplicar por semillas sembradas en primavera. Las vivaces se multiplican por división de mata

Cuidado de las Camelias

Con la Camelia estamos ante una de las flores románticas por excelencia. Además, la Camelia es una planta a la que le siente divinamente el invierno y que hará rejuvenecer a nuestros jardines en esa temporada. Existen múltiples variedades de Camelias entre las que encontrarás seguro la que más se adapta a ti, a tu decoración o a tu jardín.

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Originarias de Asia tropical, las Camelias tienen un follaje oscuro. Su florescencia es majestuosa, lo más habitual en primavera pero también en otoño. Las Camelias son unos arbustos persistentes ideales en climas dulces y oceánicos. La altura de estos arbustos, a veces árboles, varía entre 1 a 10 metros. Las flores de la Camelia (que pueden recordar a los rosas o a los claveles) son simples o dobles, en colores que van del blanco al rosa.
Entre los pocos arbustos que se muestran en todo su esplendor durante la mala temporada, las Camelias ofrecen al jardinero una paleta inconmensurable de variedades capaces de adornar de flores los jardines desde otoño hasta la llegada de la primavera. Estas plantas de hojas persistentes, verdes y brillantes, contribuyen a componer un telón de fondo refinado que realza las diferentes escenas del jardín.
Cuidados básicos
Las Camelias necesitan una tierra ácida, flexible y no demasiado seca. En su defecto, cavar un hoyo y rellénalo con un substrato ácido y ligero. En una tierra pesada y muy húmeda, piensa en plantarlos sobre una loma para perfeccionar el drenaje. Si no, puedes también instalarlos en grandes macetas, que también les irán muy bien. Así como las hortensias, las Camelias no llevan bien la salida del sol, debido a los cambios rápidas de temperatura en el momento de una helada seguidas de un tiempo soleado. Cuidado también con las nevadas. En ocasiones las hojas y las yemas de la flor están cubiertas por la nieve y esto hace que las ramas venzan y se tuerzan. Es aconsejable quitar estas capas de nieve y liberarlas.
Variedades de Camelias
Vamos a continuación a mostrarte las variedades de Camelias más destacadas. Por ejemplo, las variedades de “Camellia sasanqua” presentan un follaje más fino y flexible y con flores abundantes, pequeñas y, a menudo, muy perfumadas. Otras variedades destacables son las japonicas, que tienen una silueta menos elegante, pero un follaje más opulento, majestuoso, con grandes flores…
Los híbridos de Camelia williamsii se hacen notar principalmente hacia finales de invierno con una abundante florescencia que enmascara en ocasiones incluso al follaje. La belleza de sus flores y lo bien que soportan el frío son otras de sus características.