Problemas plantas: Plagas

Plagas

 Hablamos de plagas cuando diferentes tipos de bichos se apoderan de nuestras plantas y las van dañando.

 En este caso debemos identificar de qué tipo de bicho se trata para combatirlo con el insecticida adecuado.

 Es importante tratar la planta si vemos que está siendo atacada por insectos porque éstos al picar las hojas y los tallos van creándoles heridas a las plantas por las que puede colarse algún hongo o cualquier otra enfermedad. Sigue leyendo Problemas plantas: Plagas

Cuidados del ASTER STARLETTA

Descripción
Su nombre significa “estrella” en latín, por la forma de sus pétalos, estrechos y puntiagudos. Dentro de las variedades que podemos encontrar, podemos distinguir entre herbáceas, perennes y vivaces.

Existen alrededor de 500 especies distintas en el género áster en el mundo. Entre ellas hay infinitas variedades: rastreras, espigadas, de multitud de colores y tamaños distintos, etc.

Posee un botón central normalmente de color amarillo, aunque en ocasiones muestra un tono púrpura. Su fisonomía es extremadamente semejante a la de la margarita de los prados.

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Floración
Sus flores suelen aparecer al final del verano y persistirán durante casi todo el invierno, ya que aguantan muy bien los fríos.
En caso de heladas muy extremas, su parte aérea desaparece, quedando bajo tierra las raíces aún vivas, que rebrotarán al subir las temperaturas. También hay áster de floración primaveral menos resistentes que los otoñales.

Cuidados
Riego moderado, frecuente, pero evitaremos los encharcamientos.
Luz: le gusta el sol, pero necesita protección durante las horas y épocas de más calor.
Tipo de suelo: bien drenado y rico en humus.
Abonado: en otoño, necesita estiércol o humus de lombriz.
Reproducción: por semillas en primavera u otoño.
Multiplicación: en primavera será momento de sacar esquejes y en otoño podemos dividirla para conseguir nuevos ejemplares.

Curiosidades
Las variedades de áster de floración otoñal, resultan especialmente resistentes con respecto a otros miembros de su familia.
El áster es muy apropiada para arriates o rocallas y su amplia variedad de colores nos ofrece la posibilidad de incluirlos en cualquier composición, aportando a ésta un toque alegre.
Desde la antigüedad ha sido identificada con el amor y sus divinidades. Como amuleto se portaba para conservar a la pareja.

 

Cuidado de hortensias en macetas

Las coloridas y grandes flores de la hortensia la hacen una perenne favorita en los jardines y también en patios y solares. Aunque algunas personas eligen trasplantar las hortensias de las macetas al suelo, estas plantas son lo suficientemente rústicas para sobrevivir en contenedores. Las flores son duraderas y las plantas forman grandes arbustos que aportan belleza a cualquier lugar donde se las coloque. La clave para una hortensia sana en maceta reside en su cuidado.

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Suelo

Las hortensias crecerán en climas frescos a templados, con temperaturas de entre 50 y 60 ºF (10 a 15 ºC). Generalmente florecen desde inicios de verano hasta otoño. Según Home Herb Garden, las hortensias pueden ser blancas o tener tonos azules, verdes, rosas, púrpuras y rojos. El color puede ser alterado mediante la regulación del ácido del suelo. Analiza el suelo con un kit de evaluación de pH. Las flores azules requieren un pH de 6,5 o inferiores, mientras que los tonos rosas precisan un pH de 7 o superior. Agrega sulfato de aluminio al suelo antes de que la planta produzca yemas florales para obtener tonos azules. Agrega superfosfato para obtener flores rosas. Riega bien las plantas cuando haga calor y mantenlas fuera del sol directo. Sin embargo, nunca debes dejarlas con agua estancada porque esto puede causar pudrición de raíces. Flower Shop Network dice que a las hortensias les gusta el suelo húmedo porque prefieren una ubicación semi soleada. Bella Online recomienda fertilizar algunas veces durante la estación de crecimiento, siguiendo las instrucciones del tipo de producto elegido. Cuando las plantas sean demasiado grandes para sus macetas, trasplántalas a contenedores más grandes. Usa sustrato fértil con partes iguales de turba o arena para que tenga buen drenaje. Vigila la presencia de insectos como áfidos, caracoles y babosas en las hortensias de aire libre, tanto en la planta como en el suelo. Trátalas con un plaguicida diseñado específicamente para hortensias.

Poda

Las hortensias pueden ser podadas para mantener la forma y el tamaño bajo control. Corta las flores y hojas muertas regularmente pero no podes inmediatamente después del trasplante. Dale a la planta tiempo para que se adapte. La poda no es aconsejable a fines de verano ni en otoño porque la planta puede no rustificarse lo suficiente para sobrevivir al frío venidero. Cada tres años, poda las raíces a inicios de primavera, antes de que la planta empiece a brotar. Retira la hortensia de la maceta y elimina cuidadosamente las matas de raíces viejas o podridas. Luego vuelve a plantarla en el contenedor actual o colócala en uno más grande siguiendo los pasos previamente indicados. Elimina la madera vieja todos los años antes de la floración estival. Corta los tallos muertos, podridos o debilitados a la altura de las últimas yemas. Aunque esto puede hacer que la planta no florezca completamente durante ese verano, producirá nuevo crecimiento que resultará en un mejor estado de salud de la planta.

Preparación para el invierno

Protege a las hortensias en maceta del frío de invierno siguiendo uno de los métodos . La primera recomendación es colocar las plantas en un garaje o sótano que pueda ser calefaccionado para proteger a las plantas de las heladas. Otra es envolver a las plantas cuidadosamente con gomaespuma de 1/2 pulgada (1,2 cm) de espesor, cubriéndola completamente para evitar el daño por heladas. También puedes cubrir la parte de la maceta con materiales aislantes para proteger el centro. En la mayoría de los casos, esto asegurará el rebrote primaveral.

El cuidado de las gardenias

El arbusto de la gardenia tiene interesantes características ornamentales, las cuales pueden ser utilizadas para embellecer nuestro jardín. Las gardenias necesitan de ciertos cuidados para que crezcan en perfectas condiciones. Conocer estos cuidados puede ser determinante para el desarrollo de estas plantas.

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Las gardenias son unos arbustos muy conocidos en el mundo, ya que se cultivan con el fin de decorar y embellecer los jardines. Esta planta tiene unas flores muy llamativas, las cuales presentan diversos colores.

El cultivo de la gardenia debe realizarse en zonas donde las temperaturas no desciendan de los 10 grados Celsius. Temperaturas más bajas pueden afectar seriamente a la gardenia, por lo cual se aconseja disponer de un sistema de protección contra el frío si se cultiva en zonas heladas.

Si las hojas de la gardenia presentan pequeñas manchas de color amarillo, es posible que estén siendo atacadas por pequeños ácaros. Estos pueden eliminarse mediante la aplicación de un pesticida orgánico o limpiando las hojas con agua.

Es aconsejable plantar las gardenias en compañía de especies aromáticas, de esta forma se puede repeler a los insectos que la atacan y dificultan su crecimiento.

Las gardenias requieren ser abonadas frecuentemente, es aconsejable agregar un fertilizante orgánico rico en hierro una vez al mes. Este arbusto crece muy bien en suelos ácidos, por lo cual el abono natural necesita ser ácido.

Es importante encontrar un buen equilibrio entre la luminosidad y la sombra para el cultivo de esta planta. La gardenia no tolera la radiación solar ni la sombra en exceso. En determinadas circunstancias puede resultar conveniente cultivarla bajo mallas de sombra.

 

La sansevieria: decoración y muy poca exigencia

La sansevieria es una planta que se adapta a climas cálidos y de baja humedad y que exige muy pocos cuidados y atenciones.
La sansevieria es una planta muy recomendada para aficionados novatos o para quienes no pueden dedicar mucho tiempo, ya que sus exigencias son mínimas. Se adapta sin problemas a diversas condiciones, sobre todo de interior, y se integra a la perfección en las decoraciones modernas. Este artículo describe las características de la sansevieria, los pocos cuidados que necesita y cómo se efectúan su multiplicación y trasplante. Además, cuenta la curiosa historia de su nombre.
La sansevieria, una planta muy resistente
La sansevieria es una planta muy apropiada para quienes se inician en la jardinería o no pueden dedicarle demasiado tiempo, dada su alta capacidad de adaptación y a que no requiere apenas cuidados. Es muy resistente a la falta de riego y luz y al ataque de plagas, tolera sin problemas las condiciones secas y calientes del interior del hogar y puede pasar muchos años sin ser trasplantada.

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La variedad más popular de sansevieria es la conocida de forma coloquial como “lengua de tigre” .
El género sansevieria engloba unas 130 especies, originarias de África y Asia, pero la más común en los hogares es la llamada Sanseviera Trifasciata o, de forma coloquial, “lengua de tigre”. Es de origen sudafricano, muy longeva, crece de manera vertical -por lo cual suele emplearse en la decoración de espacios de estilo moderno- y alcanza una altura de unos 50 centímetros.
Es una planta crasa y perenne. Sus hojas, fuertes y coriáceas (es decir, con una textura parecida a la del cuero), recuerdan a espadas, y crecen de tal manera que conforman una roseta. Son de color verde vivo, acompañado de líneas amarillentas, y por su carácter perenne mantienen el mismo aspecto durante todo el año.
Riego, luz y otros cuidados de la sansevieria

Uno de los pocos cuidados fundamentales que se deben tener con esta planta es no excederse en el riego. Encharcar el sustrato deriva en la muerte de sus hojas. De hecho, se aconseja que el suelo permanezca casi seco. De ahí que el tipo de sustrato más adecuado para este ejemplar sea el recomendado para cactus y plantas crasas: ligero y permeable, para evitar encharcamientos.

Conviene colocar una capa de grava en el fondo del tiesto y, por encima, arena de río.

La frecuencia de riego idónea para la sansevieria es la siguiente: cada dos semanas en primavera y verano, cada tres en otoño y una vez por mes en invierno. Se aconseja también abonar el suelo una vez al mes con un fertilizante mineral.
Con respecto a la luz, aunque esta planta puede vivir con poca, si es posible se recomienda que esté colocada en lugares luminosos, pero que no reciban la incidencia directa de los rayos del sol. Si le dan de lleno, es probable que sus hojas pierdan su aspecto variegado (de distintos colores). Una forma de que las hojas se vean brillantes es limpiarlas con un paño húmedo de manera periódica.
La sansevieria, multiplicación y trasplante
La sansevieria es una de las especies que resulta más fácil multiplicar por división, al igual que otras como la tradescantia y la hiedra. En concreto, esta es la técnica más idónea para la lengua de tigre o Sanseviera Trifasciata, ya que la multiplicación por esquejes -sí válida para otros tipos de sansevieria- le hace perder las líneas amarillas que decoran sus hojas.
La sansevieria es una de las plantas más fáciles de multiplicar por la técnica de la división.
Esta planta también es particular en relación con los trasplantes, ya que es uno de los pocos casos en que no hay que quitar la maceta antigua para introducir el cepellón en la nueva. Lo que se debe hacer es cortar y eliminar la parte inferior del tiesto anterior, para que el cepellón quede libre en esa parte, pero luego introducir todo el conjunto en un recipiente mayor y rellenarlo con sustrato nuevo.

Debe efectuarse de esta manera porque de lo contrario, al retirar la maceta vieja, el cepellón se desharía, por lo cual la planta se vería muy perjudicada.