PLANTACIÓN DE UN ÁRBOL FRUTAL A RAÍZ DESNUDA

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Se denomina ” a raíz desnuda” cuando los árboles preparados para plantar no contienen la masa de tierra adherida a las raíces. Aunque puedan tener un poco de tierra adherida, sus raíces destacan en el conjunto ofreciendo el aspecto de una maraña o cabellera. Los árboles de raíz desnuda solamente pueden ser plantados a partir de finales de otoño y durante todo el invierno, siempre que no haya heladas.
Antes de plantarlos deberán limpiarse las raíces, cortando un poco la raíz principal y las secundarias. Se eliminaran las raíces que pudieran estar rotas. No deben podarse las ramas.
Los árboles cultivados en maceta o en cepellón pueden plantarse a lo largo de todo el año, menos cuando el terreno está congelado, inundado o en periodos de sequía o de mucha calor, mientras que los árboles de raíz desnuda solamente pueden ser plantados a partir de finales de otoño y durante todo el invierno, siempre que no hayan heladas
Una vez marcados los lugares de plantación y preparados los árboles o plantones, iniciamos el proceso mismo de plantación. Para ellos seguiremos los pasos siguientes:

– Excavar un agujero del diámetro de 1/3 superior al tamaño de las raíces. Mezclar la tierra extraída con abono orgánico, como estiércol bien descompuesto.
Normalmente entre dos y cuatro kilos del mismo serán suficientes, aunque, dependiendo del tamaño del hoyo, y de la riqueza o pobreza del terreno, se pueden utilizar hasta ocho o diez kilos por agujero.
– Algunos horticultores aconsejan abrir los hoyos un par de semanas antes de la plantación y realizar la mezcla en este momento. Posteriormente cubrirían los hoyos con la mezcla y los volverían a abrir en el momento de la plantación.

– Clavar una estaca a unos 50 cm de profundidad y a unos 8 cm del centro. Esta estaca se utilizará como tutor para dirigir el crecimiento del árbol y protegerlo de la fuerza del viento.
– Extender sobre el agujero una caña con una longitud superior al diámetro del mismo. Hacer coincidir el centro de la caña aproximadamente a unos 8 cm del centro del agujero.
– Tomando la caña como guía, colocar el árbol en el centro intentando que la marca del suelo del tallo, es decir el lugar donde empiezan a crecer las raíces, quede a la altura de la caña, es decir a ras del suelo. Se debe tener en cuenta que la marca del injerto debe quedar como mínimo unos 10 cm por encima de la caña.

– Atar el árbol a la estaca. Hay que comprobar que la atadura no apriete demasiado y tenga la holgura suficiente para permitir el crecimiento adecuado del tallo. Una atadura demasiado fuerte puede producir marcas o incluso un estrangulamiento del ejemplar. Por este motivo, se irá revisando durante el crecimiento especialmente el primer año. En cuanto al tipo de ligadura disponemos en el mercado de una variedad muy grande (cuerdas, cintas, anillas, etc.)
– En el caso de que el árbol haya sido sometido al ” pringue” no hace falta regar inmediatamente después de la plantación para que el agua de lluvia no arrastre el lodo adherido a las raíces con el pringue. En caso de que no hayamos pringado las raíces, se regará llenando la depresión que hemos dejado alrededor del tallo.

– Cubrir con la tierra preparada previamente colocándola sobre las raíces, ir apretándola para eliminar el aire, sin presionar demasiado fuerte.
– Procurar que quede un círculo alrededor de todo el árbol de unos 40 o 50 cm de radio y unos 4 dedos de profundidad.
En esta pequeña depresión se acumulará el agua de lluvia o riego y permitirá que el ejemplar tenga una mayor humedad.
– No presionar fuerte con los pies. La costumbre de presionar muy fuerte con los pies es responsable algunas veces de una mala producción de raíces.

– Finalmente, será conveniente proteger la base del tallo, con alguna red, malla u otro de los numerosos dispositivos que existen en el mercado. Esta protección evitará que los conejos, liebres, ratones u otros roedores puedan roerlo y quitarle la corteza.
– Dado que las raíces son poco profundas, especialmente durante el primer año es conveniente mantener la tierra alrededor de los nuevos árboles libre de hierbas para que no compitan por la obtención de la humedad superficial y los nutrientes disponibles.
Aunque aquí se mencionan especialmente los frutales, estas técnicas de plantación corresponden a cualquier tipo de árbol.

– Plantación de un árbol frutal de maceta o cepellón: Un árbol en cepellón es aquel que está preparado para plantar con la masa de tierra adherida a sus raíces. Las raíces más la tierra forman una masa compacta, mas grande que los de raíz desnuda. Los árboles cultivados en contenedor o en cepellón pueden plantarse a lo largo de todo el año, menos cuando el terreno está congelado, inundado o en periodos de sequía, mientras que los árboles de raíz desnuda solamente pueden ser plantados a partir de finales de otoño y durante todo el invierno, siempre que no haya heladas.