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Yucca elephantipes: Yuca de interior

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Presenta un tallo leñoso que se ramifica logrando alcanzar hasta los 10 metros de alto. En caso de cultivarla en interior, no suele pasar de los 2 metros de altura.

Produce largas hojas, de hasta 1 metro, de un color verde brillante, algo carnosas, en forma de cintas. Las flores aparecen en grandes panículas y tienen forma de campana y color blanco o crema. Los pétalos de estas flores son comestibles.

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El mantenimiento y cultivo de sedum, plantas suculentas con una bella floración

Los sedums son plantas ornamentales utilizadas en exteriores para las especies resistentes y en interiores para las especies más delicadas. Se los aprecia por sus flores de muchos colores que adornan muretes y rocallas. Las especies enanas se utilizan para decorar terrazas y balcones. Dependiendo de la variedad, hay varios modos de propagación como la germinación de semillas, el estaquillado y la división de matas.

 Además de sus funciones ornamentales, distintos tipos de sedum también tienen virtudes medicinales. De hecho, algunas especies tienen propiedades diuréticas, rubefacientes y antiescorbúticas. Después ser trituradas, las hojas se utilizan externamente para el tratamiento de heridas, quemaduras y dolores debido a la artritis. Algunas variedades, como el Sedum spectabile (telefío, sedum de otoño, pata de conejo o sedo brillante) ’Carmen’ son valoradas por su follaje, que en el caso del Sedum de otoño es azulado con hermosas flores de color rosa que sirven para decorar los balcones. El Sedum acre (pampajarito, pan de cuco, pimienta de muros, siempreviva menor o picante, uña de gato, racimillo, jaspalache o Racimo de lobo) ‘Elegans’ se utiliza en bandejas o macetas para decorar diversos espacios con sus flores amarillas y su follaje verde claro, mientras que el Sedum floriferum se caracteriza por flores amarillas. Todos los sedums crecen en rocallas, y pueden alcanzar una envergadura de 30 cm y una altura de 20 cm.

 Presentación del sedum

 El sedum pertenece a la familia Crassulaceae. Se trata de una planta crasa que puede ser anual, bienal o vivaz con un porte herbáceo o semi-arbustivo cuya altura varía entre 40 y 60 cm. En la naturaleza, los sedums se encuentran sobre piedras y rocas; de allí su nombre científico, que en latín significa ”sentado”. Los tallos poseen hojas gruesas y carnosas de diferentes tamaños. Los sedums son valorados por sus pequeñas flores en cimas o panículos de variados colores: blanco, rosa claro o rosa oscuro. La floración comienza en el mes de agosto y dura hasta octubre. Hay más de 400 especies de sedum que se agrupan en dos categorías: las especies rústicas, que son especies resistentes a la sequía, y las delicadas, que se cultivan en invernaderos. Estas últimas se colocan en cestas colgantes, con los tallos volcándose hacia abajo para ofrecer una bella estética a su apartamento. En invierno, el follaje desaparece, pero las raíces permanecen enterradas y vuelven a crecer en primavera.

 Técnicas de cultivo de sedum

 Para las variedades adaptadas a la siembra, el período más recomendable para sembrar las semillas es la primavera. La siembra de especies resistentes se realiza directamente en la tierra o donde se desee instalar la vegetación. Para las especies vivaces, es recomendable hacerlas germinar bajo cajonera para aumentar las posibilidades de éxito. El estaquillado se utiliza para las especies que no se reproducen por a través de la siembra. La técnica consiste en extraer esquejes a partir de los tallos, que se arraigarán con facilidad en primavera o verano. Para las especies con hojas grandes, también es posible proceder al estaquillado de los tallos. Sin embargo, la técnica más fácil y más rápida es la división de mata, que permite obtener plantas vigorosas para el trasplante. Se lleva a cabo en la primavera, y para facilitar la reanudación del crecimiento de la planta es aconsejable hacer un trasplante de maceta cada dos años, asegurando un buen drenaje porque la planta no tolera la humedad estancada. Los sedums que crecen en los jardines son fáciles de cultivar porque no son exigentes y se adaptan bien incluso a los suelos más pobres. La densidad de plantación debe ser de aproximadamente 9 plantas por metro cuadrado. Si las plantas están en macetas, alcanza con sumergir la mata con el contenedor en un recipiente lleno de agua. La extracción del pote debe hacerse suavemente, teniendo cuidado de no romper el cepellón. La plantación será seguida por un riego abundante pero sin dejar que se estanque el agua.

 Consejos de mantenimiento y algunos trucos

 Al realizar la plantación de sedums hay que evitar los suelos muy ricos en humus, que puede causar que se pudran. Asimismo, estas plantas sólo toleran la sombra de forma temporal en un lugar seco. En invierno, el riego debe espaciarse para mantener el sustrato seco, ya que es el período de reposo del sedum. Debe suministrarse un fertilizante de baja concentración desde la primavera hasta el otoño. Las operaciones de poda deben realizarse al final de la floración y consisten en cortar los tallos y las flores marchitas. Las babosas son enemigas de los sedums; el tratamiento será simplemente el uso de anti-babosas. Para la multiplicación por estacas, es posible comprar los brotes en tiendas especializadas, donde se los vende por peso. Los brotes se presentan en forma de pequeños tallos de unos cuantos centímetros, y para plantarlos alcanza con colocarlos en el suelo donde van a echar raíces.

Cuidados del Laurel

El Laurel es una planta aromática muy utilizada en diferentes regiones del mundo aunque también se utiliza como una planta ornamental especialmente en las regiones del Mediterráneo.

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Su gran versatilidad en las formas de cultivo hace esta planta ideal para crecer en diferentes ambientes sea a campo raso o en macetas. Crecen en forma de matas y arbustos con hojas de un color verde oscuro con muchas glándulas resinosas lo que le dan al laurel ese olor característico.

Laurel: cultivo, cuidados, suelo y necesidades
Para el cultivo del Laurel no se requieren técnicas específicas ya que crece tanto en el sol como en lugares sombreados. Puede ser plantado en el jardín de la casa, en una huerta, en macetas ya que se adapta bien a todo terreno siempre y cuando se respeten algunas exigencias básicas.
La temperatura ideal para el Laurel son aquellas del Mediterráneo, es decir cálidas. Las temperaturas bajas, bajo 0ºC son soportadas por un corto espacio de tiempo. Además las fuertes corrientes de aire hacen que el Laurel muera ya que no las soporta. En cuanto al agua, no necesita mucho riego, debe ser un riego superficial y moderado en primavera y verano. El agua en exceso puede ser otra de las causas de la muerte del Laurel.
¿Cómo cuidar el Laurel?
Hay que podarlo todos los años, en especial en primavera. El abono para el Laurel debe ser líquido con mucha presencia de Nitrógeno y colocado solamente en primavera y verano. El abono debe En las otras estaciones debe suspenderse el abono.
Para evitar que el Laurel se marchite y muera hay que evitar el exceso de agua. Esta es la principal causa de muerte de esta planta aromática. También la presencia de insectos puede traer consecuencias en el Laurel. Por ejemplo, las cochinillas podrían hacer que aparecieran puntos rojos en el dorso de las hojas. A veces, las hojas pueden volverse amarillentas, en ese caso la causa pudiera ser una falta de agua por lo que hay que moderar mejor los riegos. Para otra clase de insectos como los pulgones, lo más adecuado es utilizar productos químicos recomendados y aplicar según instrucciones.
El Laurel es una bella planta aromática que es útil también para condimentar y dar sabor a las comidas. Siempre es conveniente tener hojas de Laurel a mano para hacer una rica salsa por ejemplo, por eso si todavía no ha plantado el Laurelen su casa ¿Por qué no empieza a considerarlo?

PLANTACIÓN DE UN ÁRBOL FRUTAL A RAÍZ DESNUDA

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Se denomina ” a raíz desnuda” cuando los árboles preparados para plantar no contienen la masa de tierra adherida a las raíces. Aunque puedan tener un poco de tierra adherida, sus raíces destacan en el conjunto ofreciendo el aspecto de una maraña o cabellera. Los árboles de raíz desnuda solamente pueden ser plantados a partir de finales de otoño y durante todo el invierno, siempre que no haya heladas.
Antes de plantarlos deberán limpiarse las raíces, cortando un poco la raíz principal y las secundarias. Se eliminaran las raíces que pudieran estar rotas. No deben podarse las ramas.
Los árboles cultivados en maceta o en cepellón pueden plantarse a lo largo de todo el año, menos cuando el terreno está congelado, inundado o en periodos de sequía o de mucha calor, mientras que los árboles de raíz desnuda solamente pueden ser plantados a partir de finales de otoño y durante todo el invierno, siempre que no hayan heladas
Una vez marcados los lugares de plantación y preparados los árboles o plantones, iniciamos el proceso mismo de plantación. Para ellos seguiremos los pasos siguientes:

– Excavar un agujero del diámetro de 1/3 superior al tamaño de las raíces. Mezclar la tierra extraída con abono orgánico, como estiércol bien descompuesto.
Normalmente entre dos y cuatro kilos del mismo serán suficientes, aunque, dependiendo del tamaño del hoyo, y de la riqueza o pobreza del terreno, se pueden utilizar hasta ocho o diez kilos por agujero.
– Algunos horticultores aconsejan abrir los hoyos un par de semanas antes de la plantación y realizar la mezcla en este momento. Posteriormente cubrirían los hoyos con la mezcla y los volverían a abrir en el momento de la plantación.

– Clavar una estaca a unos 50 cm de profundidad y a unos 8 cm del centro. Esta estaca se utilizará como tutor para dirigir el crecimiento del árbol y protegerlo de la fuerza del viento.
– Extender sobre el agujero una caña con una longitud superior al diámetro del mismo. Hacer coincidir el centro de la caña aproximadamente a unos 8 cm del centro del agujero.
– Tomando la caña como guía, colocar el árbol en el centro intentando que la marca del suelo del tallo, es decir el lugar donde empiezan a crecer las raíces, quede a la altura de la caña, es decir a ras del suelo. Se debe tener en cuenta que la marca del injerto debe quedar como mínimo unos 10 cm por encima de la caña.

– Atar el árbol a la estaca. Hay que comprobar que la atadura no apriete demasiado y tenga la holgura suficiente para permitir el crecimiento adecuado del tallo. Una atadura demasiado fuerte puede producir marcas o incluso un estrangulamiento del ejemplar. Por este motivo, se irá revisando durante el crecimiento especialmente el primer año. En cuanto al tipo de ligadura disponemos en el mercado de una variedad muy grande (cuerdas, cintas, anillas, etc.)
– En el caso de que el árbol haya sido sometido al ” pringue” no hace falta regar inmediatamente después de la plantación para que el agua de lluvia no arrastre el lodo adherido a las raíces con el pringue. En caso de que no hayamos pringado las raíces, se regará llenando la depresión que hemos dejado alrededor del tallo.

– Cubrir con la tierra preparada previamente colocándola sobre las raíces, ir apretándola para eliminar el aire, sin presionar demasiado fuerte.
– Procurar que quede un círculo alrededor de todo el árbol de unos 40 o 50 cm de radio y unos 4 dedos de profundidad.
En esta pequeña depresión se acumulará el agua de lluvia o riego y permitirá que el ejemplar tenga una mayor humedad.
– No presionar fuerte con los pies. La costumbre de presionar muy fuerte con los pies es responsable algunas veces de una mala producción de raíces.

– Finalmente, será conveniente proteger la base del tallo, con alguna red, malla u otro de los numerosos dispositivos que existen en el mercado. Esta protección evitará que los conejos, liebres, ratones u otros roedores puedan roerlo y quitarle la corteza.
– Dado que las raíces son poco profundas, especialmente durante el primer año es conveniente mantener la tierra alrededor de los nuevos árboles libre de hierbas para que no compitan por la obtención de la humedad superficial y los nutrientes disponibles.
Aunque aquí se mencionan especialmente los frutales, estas técnicas de plantación corresponden a cualquier tipo de árbol.

– Plantación de un árbol frutal de maceta o cepellón: Un árbol en cepellón es aquel que está preparado para plantar con la masa de tierra adherida a sus raíces. Las raíces más la tierra forman una masa compacta, mas grande que los de raíz desnuda. Los árboles cultivados en contenedor o en cepellón pueden plantarse a lo largo de todo el año, menos cuando el terreno está congelado, inundado o en periodos de sequía, mientras que los árboles de raíz desnuda solamente pueden ser plantados a partir de finales de otoño y durante todo el invierno, siempre que no haya heladas.

Cuidados de las orquídeas

La orquídea tiene fama de ser una planta difícil de cuidar, sobre todo para hacer que florezcan una vez que han perdido sus primeras flores. No se puede olvidar que hay muchos tipos de orquídeas y por lo tanto es difícil dar consejos sobre su cuidado que sirvan para todas ellas.

 

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Sin embargo hay géneros de orquídeas que se consideran más fáciles de cuidar, como por ejemplo las Cymbidium, Phalaenopsis, Cattleya y Dendrobium. Puedes comenzar por ellas y poco a poco continuar con las que requieren más cuidados.
A continuación os mostramos algunos consejos básicos sobre cómo cuidar orquídeas que son aplicables en la mayoría de tipos de esta especie.
Iluminación
La mayoría de las orquídeas necesitan un lugar bien iluminado pero sin que le de el Sol directamente. Para tener la luz necesaria dentro de casa, las orquídeas deben estar cercanas a ventanas o puntos luminosos. La orientación sur es preferible a otras orientaciones. Unas 4 horas de Sol al día bastan para tener un buen porte. Las hojas, normalmente de un tono verde oliva, nos mostraran si la orquídea está recibiendo la luz adecuada o no. Las hojas oscurecen ante una luminosidad deficiente y amarillean con el exceso de luz.
Humedad
Como norma, las orquídeas necesitan bastante humedad ambiental. Las calefacciones y aire acondicionados de las casas pueden acabar con nuestra planta. Es aconsejable poner recipientes con agua cerca de las plantas y pulverizar hojas y raíces habitualmente (nunca las flores).
Ubicación
A las orquídeas no soportan los ambientes cerrados o contaminados y es conveniente tenerlas en un ambiente aireado sin que le dé corrientes
de aire directas, que son perjudiciales para sus flores y capullos.
Temperatura
La temperatura óptima de las orquídeas cambia de especie a especie pero por norma podemos afirmar que todas las orquídeas, siendo plantas tropicales, necesitan calor. Las temperaturas óptimas serian unos:
– Temperatura máxima día: 28 °C
– Temperatura mínima noche: 10 °C
Tipo de tierra
Requieren un sustrato ligero y bien aireado, con un buen drenaje. Si el drenaje no es bueno y la tierra no este bien aireado, las raíces de la orquídea pueden pudrirse con facilidad y ocasionar la muerte de la planta. Para no fallar, lo mejor es usar los sustratos especiales para orquídeas que se comercializan.
Como regar las orquídeas
Se debe regar moderadamente y se debe dejar secar el sustrato entre riegos. El agua estancada es fatal: asfixia la planta y terminan pudriéndose
las raíces. Las orquídeas soportan mejor periodos de sequía que el exceso de agua. Es preferible que el agua no tenga cloro y no sea un agua dura (con mucha cal), por lo que la mejor sería el agua de lluvia. También es importante utilizarla a temperatura ambiente.
Como abonar las orquídeas
Existen en las tiendas abonos especiales para orquídeas que deberemos utilizar según las dosis indicadas, ya que un exceso de abono quemaría las raíces y mataría la orquídea. Es importante abonar la orquídea con el sustrato húmedo y no dejar nunca secar completamente el sustrato para evitar la concentración de minerales y nutrientes. Te puede interesar nuestro manual sobre como hacer compost casero.
Podar
Una vez terminada la floración de la orquídea podemos proceder a podar las varas florales. También se puede dejar que la planta de manera natural siga creciendo a través de estas varas o las seque para sacar nuevas.
Al podar favorecemos una nueva floración. Para hacer la poda contaremos desde donde nacieron las flores hacia la base tres o cuatro nudos y cortaremos por encima de uno de ellos. Haremos un corte limpio y transversal con una tijera de podar o navaja.
Como trasplantar una orquídea
Trasplantar cada 1-2 años, para renovar el sustrato. No hace falta aumentar el tamaño de la maceta a menos que queramos el desarrollo de otros bulbos.

 

LA IMPORTANCIA DEL SUSTRATO IDEAL

El sustrato es el material que utilizaremos para llenar el recipiente de cultivo, el lugar donde se desarrollarán las plantas: nuestra “tierra”. Hay que tener en cuenta que el sustrato ocupa la mayor parte del recipiente, pero no el cien por cien, ya que en la parte más baja es recomendable dejar una capa de drenaje (arena, arcilla expandida, gravillas volcánicas o cualquier material ligero y poroso) de unos pocos centímetros, según el tamaño del contenedor y del tipo de sustrato.

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COMO PLANTAR ÁRBOL FRUTAL

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Antes de plantar un árbol necesitamos una preparación previa. En esta preparación consideraremos algunos aspectos tan importantes como:

– Elección de las especies y variedades más adecuadas: La elección depende de una serie de factores: el clima del lugar ( Procuraremos adquirir especies adecuadas a la zona climática) . Una manera muy práctica de acertar es tener en cuenta los árboles del entorno. Si el árbol escogido abunda en la zona es una muestra clara de que la especie en cuestión se adaptará bien en nuestro huerto o jardín. Si el ejemplar escogido no se encuentra en la zona es mejor asegurarse recabando información de la web, de un buen libro o acudiendo a un centro especializado.
Otro factor importante es la composición del suelo. Para que nuestro árbol crezca bien es importante que sea adecuado al tipo de suelo, si bien existen técnicas para cambiar o mejorar la composición del mismo.
Otra cuestión que debemos tener en cuenta es el tamaño de las especies o variedades escogidas. No tiene sentido plantar un árbol que tendrá un desarrollo muy grande en un espacio reducido. Todas las especies frutales podrían plantarse en una superficie grande, pero en superficies pequeñas necesitaríamos patrones de injerto débil. En huertos pequeños o jardines particulares las especies enanas serán en principio más adecuadas.
Hay que prever, por ejemplo, si será necesario disponer de una zona soleada en nuestro huerto para plantar hortalizas o si queremos plantar otras plantas que necesiten el sol. Un árbol que produzca demasiada sombra podría resultar un inconveniente. Este mismo árbol podría ser de mucha ayuda si lo que pretendemos es plantar especies de sombra. Hay árboles que poseen raíces muy poderosas y podrían afectar a otros cultivos al sustraerles la humedad o los minerales o incluso eliminar las otras plantas por la emisión de toxinas a través de sus raíces. Este fenómeno, conocido como alelopatía, se da en algunos árboles frutales como el nogal, que produce juglona, un componente que inhibe el crecimiento de otras plantas a su alrededor.
Calcular la orientación que nuestro árbol frutal debe tener es muy importante. En general, los frutales prefieren los lugares soleados y resguardados. En estas condiciones los árboles producen más frutos y de mejor calidad. Si disponemos de un muro, una verja o un arco podemos plantar sobre ellos árboles guiados. Es necesario asegurarse antes de escoger el árbol adecuado, dado que el crecimiento de este tipo de plantas es bastante lento comparado con otros vegetales y no resulta demasiado adecuado cambiarlos una vez crecidos porque nos hemos equivocado de emplazamiento. Esto conllevaría muchos gastos y un retraso considerable en la producción de frutos.
– Elección de los polinizadores: La mayoría de árboles frutales necesitan ser polinizados para que produzcan frutos. La polinización en los árboles frutales es mayoritariamente entomófila, es decir la realizan los animales, especialmente los insectos y, entre estos, destacan las abejas. Unos pocos son polinizados por el viento, por lo que disponen de lo que se llama una polinización anemófila. Los organismos que transportan el polen se denominan agentes polinizadores.
Además del agente polinizador también se consideran árboles polinizadores aquellas variedades de árboles que suministran el polen adecuado para que otras variedades de la misma especie puedan ser polinizadas. Si solamente vamos a utilizar un solo árbol, es mejor escoger aquellos que sean auto fértil. Los árboles que necesitan una polinización cruzada deberán plantarse junto a otras variedades que aseguren su polinización. Esto se hace particularmente necesario cuando plantamos manzanos, cerezos, ciruelos o perales.
Elección de los patrones de injerto: Antes de realizar la plantación es necesario elegir los patrones de injerto. Los patrones de injerto son la base sobre los que se fijarán los injertos, que son las yemas o tallos que, unidos al patrón, desarrollarán el nuevo árbol frutal. A la hora de elegir los patrones de injerto hemos de tener en cuenta que estos pueden ser de dos tipos:
– Patrón de injerto vigoroso, que es utilizado para conseguir formas de árbol libres. Por ejemplo, en el caso de los manzanos se pueden utilizar los patrones M25 si queremos desarrollar un árbol grande o el M7, EL M9 o M27. Para árboles pequeños.
– Patrón de injerto débil, que se utilizada para conseguir formas tutoradas o empalizadas. Por ejemplo, en el caso de los manzanos, se utilizan los patrones M9 o M27.
– Preparación del terreno: Antes de la plantación resulta necesario preparar el terreno adecuadamente. Esta faena se llevará a cabo un año antes, durante la primavera u otoño. Es importante realizar un análisis de la composición de suelo para saber si este cumple los requisitos para el cultivo escogido. Este resulta determinante en principio, aunque se puede corregir mejorando la composición del mismo. La preparación del terreno conlleva la aireación del mismo a través de la arada, que debería ser superficial para no alterar demasiado la composición del mismo. Es también durante esta época cuando deben añadirse aquellos fertilizantes adecuados. Un abono de fondo, rico en fósforo y potasio o la adición de estiércol pueden mejorar su composición y fomentar una mayor riqueza biológica.
– Compra del material: Antes de la plantación deberemos comprar el material adecuado que se va a plantar. Para ello podemos optar por alguna de estas soluciones:
– Comprar los árboles ya formados: Podemos escoger ya árboles crecidos de 3 años o más, con lo cual avanzaremos el tiempo de producción y nos ahorraremos la faena de injertarlos. El problema de escoger esta solución es que los árboles formados resultan más difíciles de guiar, en el caso de que sea necesario, y, además, resultan muy caros. Una solución intermedia es comprar árboles de un par de años que pueden producir frutos pronto pero todavía están a tiempo de ser formados o guiados.
– Comprar plantones: Se denomina plantón a aquel árbol joven que ha sido dispuesto para ser plantado. Es un árbol virgen que todavía no ha sido podado. Suele tener una altura aproximada de 1 metro y un año de edad. La mayoría de los plantones de los árboles frutales ya están injertados, aunque son muchos más baratos que los árboles ya formados y podemos guiarlas o formarlas tal como queramos. Tanto si compramos un árbol o un plantón, hemos de acudir a algún centro de confianza para adquirir ejemplares fuertes y que estén sanitariamente certificados, es decir que tengan la garantía de estar libres de enfermedades. Deberemos fijarnos bien que correspondan a la variedad escogida.
Independientemente de nuestra elección, a la hora de comprar árboles o plantones debemos tener en cuenta que estos pueden ser comprados en contenedor o a raíz desnuda. Los árboles de contenedor están disponibles todo el año.
En los de raíz desnuda debemos comprobar que las raíces no estén resecas o rotas y que su crecimiento sea uniforme. En caso de comprar ejemplares en contenedor o en cepellón, tendremos en cuenta que las raíces no sobresalgan por debajo o que estén demasiado apretujadas, que la tierra no esté reseca o llena de hierbas.
– Comprar patrones de injerto: Los patrones de injerto resultan todavía más baratos y nos permiten injertarlos con la variedad del árbol frutal que deseemos. Es importarte comprar patrones de injerto en tiendas especializadas para producir árboles de calidad y libres de plagas y enfermedades. Las tiendas especializadas pueden aconsejar que patrón nos resulta más adecuado en cada caso. El patrón es el que proporciona el tamaño, la velocidad de crecimiento o la resistencia a ciertas enfermedades. Sobre el patrón se injerta la púa que es la que determinará el tipo de frutos producidos.
– Marcar el lugar de plantación: Antes de la plantación deberemos marcar el lugar donde deberán ser plantados los árboles. Esta planificación deberá tener en cuenta que condiciones necesita cada árbol para desarrollarse y cuanto espacio necesita para convertirse en un árbol adulto.
– Realización del ” pringue”: El pringue es una mezcla caldosa de agua y tierra. Se utiliza como líquido humedecedor que favorece el desarrollo de las raíces en los árboles frutales que se plantan “a raíz desnuda”. Para llevarlo a cabo se llena medio recipiente de agua y se le va echando tierra hasta que se obtenga una pasta cremosa en la que se introducen las raíces de los plantones. No es necesario este proceso aunque, si se lleva a cabo, favorece el enraizamiento de los nuevos árboles sobre todo aquellos que se plantan tarde.

El cactus Cereus cuidados

Las cactáceas componen la especie más conocida de las plantas suculentas, que se caracterizan por sobrevivir en condiciones de extrema sequía, gracias a su capacidad de acumular agua en sus tallos, hojas o raíces.

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Además, los cactus tienen como rasgo distintivo las púas que suelen recubrirlos. Aunque tienen su origen en América, se han extendido por todo el mundo, y cobran cada vez más importancia como planta de interior, tanto sin flores como con ellas, en los más variados tamaños, formas y colores.

Amantes de la luz y el calor, no requieren excesivas atenciones, aunque para mantenerlos en buenas condiciones durante mucho tiempo hemos de proporcionarles unos cuidados básicos y prestar atención a las enfermedades y plagas.

Aprende a cultivarlo
Los cactus se reproducen por semillas, que podemos adquirir o recoger nosotros mismos de los frutos; en este caso, tras la recolección, se extraen las semillas del interior y se conservan en papel poroso. Han de estar en perfecto estado, ya que, de lo contrario, el ejemplar no se desarrollará.

El sustrato debe estar bien drenado y ser permeable, para que no se acumule excesiva humedad, que perjudicaría al cactus y probablemente, lo mataría. La mezcla de diferentes tierras depende de la variedad que tratemos y de las condiciones climáticas. Una de las más habituales es unir una tercera parte de turba rubia, otra de arena gruesa y otra de carbón vegetal molido, que además será un elemento destacado en la prevención de los hongos. Por supuesto, es posible adquirir la tierra ya preparada.

La plantación la realizaremos en pequeños recipientes. En el fondo colocaremos gravilla, que permitirá un buen drenaje. A continuación dispondremos una capa del sustrato preparado. Se esparcen las semillas, con un poco de agua, y se cubren con arena gruesa. Para una buena germinación, es necesario proveer humedad; es adecuado cubrir el recipiente con un plástico transparente. Cuando haya brotado, lo trasladaremos a un recipiente mayor, con cuidado de no dañar las raíces.

Asimismo, los cactus también se reproducen por esquejes. Cortaremos una ramificación del ejemplar, dejaremos que cicatrice y los plantaremos en el sustrato.

Riego y abono de los cactus
Es importante tener en cuenta que las cactáceas soportan mucho mejor la falta de agua que el exceso de ésta. Una humedad demasiado alta hará morir la planta rápidamente. En cambio, su carencia puede resolverse, ya que percibiremos los síntomas poco a poco: un terreno demasiado seco, o que el cactus adquiera un tono amarillento.

Además, es preferible aportar una buena cantidad de agua de vez en cuando que muy poco a diario. Regaremos sólo cuando el terreno se haya secado por completo. El agua lo echaremos en el sustrato, y evitaremos mojar el ejemplar. Es adecuado añadir abono para garantizar el buen desarrollo; variará en función de la especie.

Cuidado con su salud
Los cactus no están libres de padecer enfermedades y plagas. La mejor forma de combatirlas es la prevención. Para evitar los hongos, se fumigará un par de veces al año; si los hongos ya han actuado, debido a una humedad excesiva, lo percibiremos en su aspecto, ya que estará recubierto con una pelusa blanca. Para remediarlo, lo retiraremos de su ubicación actual y la colocaremos en un lugar aireado, además de añadir un producto específico.

Las cochinillas también perjudican a nuestra suculenta; lo sabremos cuando aparezcan bultos parduscos; un remedio casero es, tras rasparlos, aplicar una solución preparada con un litro de agua y jabón blando y alcohol de quemar diluidos. Los pulgones y la araña roja también son enemigos de los cactus. Para eliminarlos, utilizaremos jabón líquido con agua en el primer caso y un producto específico en el segundo.